
El free cash-flow, o flujo de tesorería disponible, es un indicador que está cada vez más de moda, tanto dentro de los grupos empresariales como hacia el exterior. Te permite evaluar el rendimiento económico de distintas actividades y también entender cómo evoluciona la necesidad de financiación. Hoy, además, se ha vuelto un dato imprescindible en la comunicación financiera.
Resumen
- Un doble interés para la gestión financiera
- ¿Cómo se calcula el free cash-flow?
- ¿Por qué es importante este indicador económico?
- Qué palancas puedes mover para mejorar el free cash-flow
- Cómo evaluar la necesidad de financiación de un grupo
- Variantes habituales para calcular el free cash-flow
- Ejemplo: cómo lo presenta el grupo Michelin
- Ojo con la tesorería de explotación (una parte del free cash-flow)
- Cómo interpretar la evolución del free cash-flow
- Límites del free cash-flow
- Si quieres profundizar en esta temática
Un doble interés para la gestión financiera
El free cash-flow (FCF), o flujo de tesorería disponible, representa la cantidad de tesorería que una actividad genera o consume a partir de sus operaciones económicas: la explotación y las inversiones. A diferencia del estado de flujos, el FCF no incluye los flujos de tesorería vinculados a la financiación.
El interés del free cash-flow es doble:
- Sirve como indicador para evaluar el rendimiento económico de una actividad (empresa, filial, centro de beneficios).
- Se usa para prever cómo puede evolucionar la necesidad de financiación de una empresa o de un grupo.
¿Cómo se calcula el free cash-flow?
El esquema (mencionado en el artículo original) muestra que el free cash-flow, o flujo de tesorería disponible (FDT), toma en cuenta todos los factores que explican el rendimiento económico de una actividad. Por eso, muchos grupos fijan a los responsables de centros de beneficios o de filiales un objetivo ligado a este indicador.
¿Por qué es importante este indicador económico?
¿Qué se espera de quienes dirigen una filial o un centro de beneficios en términos de rendimiento económico?
- Que mejoren la rentabilidad (capacidad de autofinanciación). Les toca identificar las palancas para mejorar el resultado.
- Que mantengan bajo control las partidas del capital de trabajo (stocks, cuentas por cobrar, anticipos recibidos, deudas con proveedores), aplicando procedimientos y acciones adecuadas.
- Que controlen los gastos de inversión. Es cierto que las filiales no deciden solas las inversiones: normalmente se acuerdan con la casa matriz. Aun así, tú (como responsable) puedes influir e incluso impulsar acciones operativas, como un buen mantenimiento preventivo o una mejor organización del trabajo, para limitar inversiones.
Como el free cash-flow no considera los gastos financieros, las filiales, por lo general, no tienen que preocuparse directamente por su financiación. Esta suele estar asegurada por la casa matriz mediante la centralización de tesorería.
Qué palancas puedes mover para mejorar el free cash-flow
Cuando el rendimiento económico se deteriora, la empresa busca maneras de proteger el free cash-flow.
Ejemplo:
Una empresa industrial lleva dos años con erosión de márgenes y, por tanto, con menos tesorería generada por la actividad. Hasta ahora, con márgenes altos, los presupuestos de inversión se gastaban siempre completos, sobre todo por el director de planta. A partir de este momento, el director financiero le pide al director de producción revisar si algunas inversiones previstas pueden aplazarse uno o dos años sin afectar demasiado el rendimiento operativo.
Cómo evaluar la necesidad de financiación de un grupo
A nivel de grupo, el free cash-flow, o flujo de tesorería disponible, se usa para medir cómo evoluciona la necesidad de financiación.
Dentro del proceso presupuestario, el director financiero del grupo consolida las previsiones de flujo de tesorería disponible de todas las entidades para determinar si el próximo año el grupo será generador o consumidor de tesorería.
- Si el free cash-flow es negativo, la empresa, en principio, aumentará su endeudamiento.
- Si es positivo, estará en posición de reducirlo.
Variantes habituales para calcular el free cash-flow
Los grupos utilizan distintas variantes para calcular el FCF:
- A veces se usa el excedente bruto de explotación – impuesto sobre sociedades en lugar de la capacidad de autofinanciación. Con esto se mide más específicamente el excedente de tesorería generado por la explotación, sin considerar gastos financieros.
- Algunos grupos excluyen las cuentas por cobrar y las deudas con proveedores intra-grupo al calcular la variación del capital de trabajo, ya que se eliminan en consolidación. En ese caso, el free cash-flow se usa para evaluar la necesidad de financiación a nivel grupo.
- Finalmente, algunos grupos solo toman en cuenta las inversiones recurrentes de mantenimiento dentro del flujo de tesorería de inversión (normalmente de importe bajo). Con este enfoque, el free cash-flow “debería” ser siempre positivo.
La Autoridad de los Mercados Financieros (AMF) anima a los grupos a usar indicadores no normalizados en su comunicación financiera, como el free cash-flow o el Ebitda, siempre que expliquen claramente cómo los calculan.
Ejemplo: cómo lo presenta el grupo Michelin
En su informe anual, Michelin diferencia:
- El cash-flow disponible, que corresponde al cash-flow generado por la actividad corriente del grupo. Se entiende después de inversiones recurrentes, y antes de la política de inversiones de crecimiento.
- El cash-flow libre, antes de dividendos y de cualquier operación de financiación. Es igual a los flujos de tesorería de actividad e inversión.
| (en millones de euros) | 2018 | 2017 |
|---|---|---|
| Tesorería de actividades operativas | 2831 | 2741 |
| Inversiones recurrentes (mantenimiento, informática, distribución…) | (1052) | (1032) |
| Cash-Flow disponible | 1779 | 1709 |
| Inversiones de crecimiento | (617) | (739) |
| Adquisiciones | (3225) | (476) |
| Otros | 52 | 168 |
| Cash-Flow libre | (2011) | 662 |
Ojo con la tesorería de explotación (una parte del free cash-flow)
El flujo de tesorería de la actividad = capacidad de autofinanciación, menos la variación del capital de trabajo.
Que el flujo de tesorería de la actividad sea negativo durante uno o varios años no significa necesariamente que la situación de la empresa esté empeorando.
Este indicador se deteriora por dos motivos principales:
- baja la rentabilidad (capacidad de autofinanciación), o
- aumenta el capital de trabajo.
Ahora bien, cuando las ventas crecen, es normal que el capital de trabajo aumente de forma proporcional. En actividades con capital de trabajo elevado, ese aumento puede hacer que el flujo de tesorería de la actividad sea bajo o incluso negativo. Una vez que las ventas se estabilizan, el flujo de tesorería de la actividad vuelve a estar cerca de la capacidad de autofinanciación.
Por eso, hacen falta indicadores complementarios para interpretarlo bien: crecimiento de ventas, capacidad de autofinanciación como porcentaje de ventas y los distintos plazos del capital de trabajo.

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Cómo interpretar la evolución del free cash-flow
La evolución del free cash-flow a lo largo de varios años en una actividad nueva te indica si esa actividad es rentable.
El esquema (mencionado en el artículo original) sigue la evolución del FCF durante 5 años y acumula los free cash-flow anuales. Es normal que el FCF sea negativo en la fase de arranque, por las inversiones, la creación del capital de trabajo y posibles pérdidas iniciales.
El año en que el free cash-flow acumulado pasa a ser positivo equivale al plazo de retorno de la inversión. Conviene asegurar que ese plazo sea razonable en función de la vida útil de los activos y de la visibilidad que tengas sobre la actividad.

Límites del free cash-flow
Aunque el FCF es un buen resumen del rendimiento económico, al ser un flujo anual, puede ser bastante volátil.
El ratio de rentabilidad económica (o ROCE por return on capital employed) integra los mismos indicadores de rendimiento, pero de forma acumulada en su denominador: inmovilizado y capital de trabajo.
Aun así, el free cash-flow sigue siendo un indicador válido para evaluar el rendimiento económico de un periodo.








