La sostenibilidad del negocio, misión de todos

21/06/2021

Cada vez hay más empresas comprometidas económica, social y medioambientalmente con el entorno, algo que ilustra que cada vez más organizaciones hayan reorientado su actividad hacia los 17 ODS de Naciones Unidas. ¿Cómo podemos involucrar también a los empleados con la sostenibilidad?

Conscientes de la responsabilidad que tienen ya no solo hacia sus empleados, clientes y proveedores, sino también con el medio ambiente y el entorno donde operan, cada vez hay más empresas que dotan a sus políticas de Responsabilidad Social Corporativa (RSC) o Responsabilidad Social Empresarial (RSE) de un rol estratégico dentro del negocio. La viabilidad de la empresa a nivel económico es clave, pero la viabilidad medioambiental debe ser también prioritaria. Las empresas deben ser también quienes promuevan los derechos y libertades humanas, así como el desarrollo y la igualdad de oportunidades en las comunidades donde llevan a cabo su actividad. Los empresarios no pueden dar la espalda a hechos como el calentamiento global, la pérdida de la biodiversidad, el desigual reparto de la riqueza o las desigualdades en el acceso a la sanidad o la educación, la explotación infantil, la pobreza o el hambre, entre otras muchas emergencias, de ahí que muchos de ellos se hayan tomado muy en serio su contribución a la mejora económica, social y medioambiental del entorno.

La sostenibilidad, una carrera de fondo

sostenibilidad

Si bien es cierto que la sostenibilidad económica, social y medioambiental de una compañía debe planificarse desde los Consejos de Dirección, los empleados pueden jugar un papel clave a la hora de favorecer que sus funciones y entornos de trabajo sean lo más sostenibles posibles. Primero, en clave medioambiental, pueden adoptar prácticas sostenibles en el día a día, tales como el uso responsable de recursos como el agua (no dejarla correr mientras nos cepillamos los dientes o nos enjabonamos las manos), el papel (imprimir solo lo que sea estrictamente necesario) o la electricidad (apagando las luces y los equipos una vez ya no los necesitemos y, sobre todo, cuando llegue la hora de plegar), etc. También haciendo una recogida selectiva y reciclando los residuos o evitando el plástico en todas sus formas (botellas de agua, vasos, envases de comida, bolsas…). Incluso valiéndose de vehículos eléctricos o servicios como el car-sharing para que aquellos empleados que deban desplazarse más a menudo por razones laborales practiquen una movilidad lo más sostenible posible.

Aunque al principio sumarse al carro de la sostenibilidad podía servir como gancho perfecto de cara a la galería, hay quienes ya se la tomaban muy en serio el impacto que las empresas podían tener para bien o para mal en la sociedad y en el medio ambiente. Es el caso de Susan Susan McPherson, CEO de McPherson Strategies, quien en 2011, durante su etapa al frente de Fenton, escribió un artículo para GreenBiz dando algunas claves para comprometer a los empleados con la sostenibilidad.

  • Integrar el concepto de sostenibilidad desde el principio.
  • Recordatorios constantes, sobre la importancia de ahorrar energía, la minimización de residuos en lugares de uso habitual (salas de descanso y reuniones, baños, cafetería...)
  • Mostrarles el progreso y resultados de la empresa, e involucrarlos en las discusiones sobre sostenibilidad.
  • Usar la tecnología de forma eficiente y adecuada.
  • Alinear la imagen externa e interna de la empresa. Inculcar los mismos valores a los trabajadores que ellos mismos proyectan hacia el exterior.
  • Crear competitividad entre los propios trabajadores y los de otra empresa, o entre departamentos, generando entusiasmo y motivación entre ellos.
  • Proveer ciertos incentivos para animar al interés, participación y feedback.
  • Reconocer el compromiso y creatividad a la hora de contribuir de manera activa y voluntaria a la mejora social, económico y ambiental de la compañía.
  • Buscar la mejor manera para que los empleados más proactivos participen en actividades para el desarrollo de la sostenibilidad.
  • Hacer que todo lo comentado sea divertido, social y agradecido.

A pequeña escala

Pensar que es la empresa quien debe ocuparse de los retos sociales y medioambientales porque es ella la que puede hacerles frente a gran escala y no como nosotros, que apenas podemos colaborar humildemente con nuestro granito de arena es otro de los pensamientos erróneos que pueden obstaculizar que los empleados se involucren más en el impacto social y medioambiental de las empresas. A la hora de erradicar este tipo de perjuicios, el voluntariado corporativo puede erigirse como recurso para demostrarles a nuestros colaboradores como ellos, también, pueden contribuir a pequeña escala a conseguir esos pequeños avances. Cada uno en función de sus posibilidades.

El voluntariado corporativo puede convertirse, por lo tanto, en la herramienta perfecta para conocer y colaborar con entidades y fundaciones que trabajan con colectivos especialmente vulnerables o bien para participar en tareas de conservación y recuperación de entornos naturales próximos a las instalaciones de la empresa. Una manera de contribuir al medio ambiente, a las comunidades y al entorno que, de ser promovida por parte de la empresa como parte de su RSE, servirá asimismo para fortalecer la marca empleadora y, por ende, para incrementar el compromiso de la plantilla.

A la hora de reconocer el trabajo de las compañías en pos de la sostenibilidad de sus negocios, Grupo CEGOS incluye la distinción Sostenibilidad en sus Premios CEGOS con Equipos&Talento a las Mejores Prácticas en RRHH.