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Soft skills, las que marcan la diferencia

25/03/2020

En el eterno debate en torno a la priorización de las hard o las soft skills, las empresas siguen apostando por las habilidades blandas, asegurándose unos empleados flexibles, creativos y capaces de trabajar en equipo. ¿Por qué es importante poner el foco en ellas?

El mercado laboral 4.0, en el que todavía nos estamos adentrando, ha hecho necesaria ya no solo la incorporación de perfiles digitales en el seno de la compañía, sino también la capacitación digital de todos sus integrantes. Pese a esas nociones en nuevas tecnologías, los empleados no deben dejar de lado las softskills que le hacen únicos frente a máquinas y robots que amenazan varias funciones en el corto plazo.

Algunas, como el liderazgo, la resiliencia, la capacidad resolutiva o la creatividad son de las más demandadas y, a la vez, más difíciles de encontrar por parte de las empresas, tal y como apunta el último “The Biggest Skill Gap Report”, elaborado por Quacquarelli Symonds. El informe pone sobre la mesa el desajuste existente entre las habilidades que atesoran los universitarios recién graduados y lo que esperan de ellos las empresas. Otras habilidades de las que carecen estos perfiles son la comunicación, la proactividad, el trabajo en equipo o la capacidad de gestionar datos.

Habilidades blandas, necesarias para adaptarse al cambio

habilidades blandas

Ante este tipo de carencias entre los recién llegados al mercado laboral y la necesidad de reciclarse y adaptarse al cambio de los más veteranos, parece claro que la empresa debe tomar cartas en el asunto respecto a la capacitación de sus empleados. Y más, en lo que a habilidades blandas se refiere. Así, acciones como el coaching y el mentoring, los cursos y seminarios, la rotación por distintas áreas de la compañía para empaparse de otro tipo de procesos y realidades, y la implicación en proyectos de equipo servirán para que estos adquieran habilidades como la oratoria, la negociación, la resolución de conflictos o la toma de decisiones, entre otras, que les revalorizarán profesionalmente y significarán una ventaja competitiva para el equipo y para la totalidad de la empresa.

Si, además, la formación es práctica, al más puro estilo Learning by doing, y permite poner en práctica los conocimientos adquiridos de forma inmediata, nos aseguraremos además que sea una formación efectiva para todos. Al fin y al cabo, las soft skills son las que favorecen que el empleado aprenda a lo largo de toda su carrera, algo que permitirá que se adapte más fácilmente al cambio.


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Potencial humano

Las habilidades blandas no son otra cosa que las habilidades interpersonales que un empleado adquiere en su día a día, con el ejercicio de su profesión. Un grupo en el que, además de las hasta ahora citadas, hay habilidades como la autonomía, el pensamiento crítico, la empatía o la escucha activa. Competencias, todas ellas, que aunque han tardado en consolidarse como ítems de interés en el sistema educativo (escuela e institutos) y en el universitario, poco a poco están alzando el vuelo.

La buena noticia es que, de la misma forma que las hardskills o competencias técnicas, las softskills también se pueden aprender y entrenar, algo de lo que las empresas deben tomar nota, a tenor del positivo impacto -y retorno- que estas tienen en el negocio.