Metodologías ágiles: Kanban

Nacida en Japón, esta metodología agile es considerada una de las más efectivas y eficientes. El proceso “just-in-time” le debe mucho al Kanban.

¿Para qué sirve la metodología ágil Kanban?

Su principal virtud es lo intuitiva y útil que resulta a la hora de permitirnos visualizar nuestro flujo de trabajo. De un vistazo nos permite ver las tareas que se están llevando a cabo y en qué plazos. Es ideal para marcarnos un tiempo de desarrollo concreto que cuente con metas a alcanzar durante el proceso.

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¿Cómo preparar nuestra estrategia Kanban?

  1. Crear nuestro propio tablero. Un tablero que resulte visible y accesible por todos los componentes del equipo. Las columnas tienen que representar un estado concreto en el proceso de trabajo y/o desarrollo.
  2. Como ocurre con el método Scrum, está basado en un desarrollo incremental. No se entiende el trabajo como un todo si no que lo dividimos en fases distintas. El objetivo es poder simplificar el proceso y el conocimiento de la carga y el tipo de trabajo que hay en cada estado del proceso.
  3. Filosofía “Stop starting, start finishing”. El trabajo debe estar previamente limitado a un número concreto de tareas a realizar al mismo tiempo. De esta manera nos aseguramos finalizar todo aquello que iniciemos, algo que a menudo no sucede en las empresas.
  4. Control más amplio. Mientras que la metodología Scrum se centra en un único proyecto, en el Kanban se mezclan varios. Así, existe un trabajo constante.

Ventajas del modelo Kanban

Así pues, el método Kanban es una metodología agile idónea para aquellas organizaciones que requieran una gran flexibilidad, especialmente a la hora de iniciar proyectos y hacer un correcto seguimiento de las mismas; centrándose en la priorización, la supervisión del equipo de trabajo y los informes de dedicación.