¿Sabes qué es la metodología Scrum?

Nos movemos en un contexto global y complejo donde los proyectos nacen, crecen, se reproducen y mueren a la velocidad de la luz. Ese ritmo frenético de actividad muchas veces nos hace perder la perspectiva y nos lleva a instalarnos en un bucle en el que la prioridad es ejecutar, ejecutar y ejecutar, sin darnos un respiro para analizar y evaluar aquello que tenemos entre manos.

Vivimos instalados en la prisa y, a menudo, esa falta de planificación acaba pasándole factura a la empresa de formas muy diversas: equipos estresados y desmotivados, recursos mal asignados y, por tanto, pérdida de tiempo y dinero, trabajos realizados en vano por el mero hecho de avanzar a toda costa…

 

metodología scrum

“Keep calm”, sugiere muy inteligentemente una de las frases del momento. Si, además, de tomarnos las cosas con calma las planificamos de manera que no haya ningún margen para el error, tendremos parte de la batalla ganada.

Para aportar ciertas pautas de trabajo basadas en la racionalidad, la coherencia, el trabajo en equipo, la revisión constante del proceso y el escalonamiento de las entregas, han surgido metodologías denominadas “ágiles” que han demostrado su eficacia en entornos altamente complejos y competitivos. Una de ellas es el Scrum, que no consiste en otra cosa que en aplicar de manera regular un conjunto de buenas prácticas para trabajar de forma colaborativa, en equipo, y obteniendo el mejor resultado posible de un proyecto.

Metodología Scrum: Entregas parciales y regulares

La metodología Scrum propone entregas parciales y regulares del producto final, que se priorizan en función de las necesidades del cliente. Un método especialmente indicado para aquellos proyectos cuyo resultado debe medirse en el corto plazo, donde los requisitos o el entorno son cambiantes –como los VUCA- y donde la flexibilidad, la innovación y la productividad son valores clave.

Todo el proceso radica en un primer paso fundamental como es concretar los objetivos o requisitos que debe cumplir el producto final. También cabe señalar cuál es la fecha de entrega de cada una de las partes del proyecto. Cada miembro del equipo debe tener claro asimismo cuál es su función, qué se espera de él y debe plantearse a diario, qué metas conseguir y cuáles son las barreras que le alejan de esas metas. Por su parte, el líder del proyecto debe hacer todo lo posible para que esos obstáculos se disipen. Lo que se desprende de esta forma de trabajar es que la revisión, la transparencia, la comunicación y el feedback están presentes de manera continua a lo largo del proceso. Como consecuencia, los equipos son capaces de autogestionarse, de detectar áreas de mejora en aquello que hacen, se vuelven más autónomos y proactivos y su compromiso se ve reforzado.

Requisitos clave

Desde proyectosagiles.org inciden en el hecho de que, para que la metodología Scrum sea implementada con éxito, la cultura empresarial debe fomentar una serie de valores:

  • El trabajo en equipo y la colaboración entre todas las personas implicadas en un proyecto.
  • Equipos autogestionados en los que delegar la responsabilidad y autoridad para hacer su trabajo, lo que implica que el concepto “jefe” sea sustituido por el de “facilitador”.
  • La creatividad del equipo.
  • La transparencia y la mejora continua, tanto del contexto de la organización y del proyecto como de las herramientas del equipo.